La grosella roja es originaria de Europa y Asia, y se adapta bien a climas templados y húmedos.
Requiere de una exposición al sol o a la sombra parcial, y de un suelo fértil, bien drenado y ligeramente ácido.
El riego debe ser regular, pero sin encharcar el sustrato. La poda se realiza en invierno, eliminando las ramas viejas, enfermas o dañadas, y dejando solo las más vigorosas y productivas.
La grosella roja se multiplica por esquejes o por semillas, aunque este último método es más lento y menos seguro. Las principales plagas y enfermedades que pueden afectar a la grosella negra son los pulgones, los ácaros, los hongos y las bacterias. Para prevenirlos, se recomienda mantener una buena higiene del cultivo, eliminar las partes afectadas y aplicar tratamientos ecológicos adecuados.



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